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miércoles, 21 de marzo de 2012

Marita y el talle 54.

Porque el tema es ese. Los probadores.
Los probadores con espejos chiquitos, que te hacen ver como embutitda dentro de la caja negra de Piaget. Los probadores, que son, o pequeños como para que entres vos, y capaz con toda la furia, pueda entrar la ropa que te querés probar. De la que tenés puesta, olvidate... O los que parecen una casa enorrrme. Igual, de esos me gustan más.
Y los talles, que son la indecisión en si misma. Un día sos 40. Un día, sos 42..
Uhm...Ok...
Un día, ya sos 46.
Bueno, estamos en un problema.
Cuando te querés dar cuenta, sos 28.
Viejo, ¿qué pasa...?


Y mágicamente te ves en la caja negra de Piaget, pidiéndole a Marita, la vendedora, que por favor te traiga un talle 54, porque el 52 te hace parecer al chorizo atado que sabés que no tenés que comer.

Y hablemos, hablemos de Marita la vendedora.
Según Marita, todo te queda bien. La remera blanca que muestra al munto toda tu dignidad, el chal color camel que sabés, en la vida te vas a poner. El pantalón que en cualquier momento te convierte en asesina serial con botones como arma blanca....

Todo te queda perfecto. ¿Te diste cuenta de eso?



1 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajaja Tal cual. De todas formas, tuviste suerte de que Marita te halague( aunque sea con mentiras amables) hay vendedoras que te expulsan del local con su cara de impresión y asco. Tienen esa expresión de..."espero que se de cuenta que no hay talles para ella y se vaya".

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Lo que soy

Verónika
Me llamo Verónika. Tengo 25 años. Soy profesora. Y también soy gorda.
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