topbella

miércoles, 21 de marzo de 2012

Día 3. Rockolas y torta de Chocolate.





No tuve día 2. Literalmente.
Estuve encerrada en una cabina, por lo cual no pude comer nada, nada.
Lo vi, lo vi todo el tiempo a ese amor que tengo, pero no tengo.
Todo el día conmigo. Trabajamos juntos.

Quizás sea por él.

El por qué de todo esto. Porque quiero que me vea linda, porque quiero que se pierda mirándome, y que las horas no pasen, y que el viento no vuele, y que nadie más exista mientras me esté mirando.

Pero no, las horas se pasan rápido, el viento nos despeina, y hay mil personas alrededor, yendo y viniendo entre anaqueles de pintura fluorescente y hormigas que tergiversan el intento de oficina.

Él sabe que quiero hacer esto por mí, pero por él. Él, lo sabe. Juega conmigo, con mis sentimientos. También lo sabe. Pero es algo que no puede evitar, casi como yo.
Que finjo ser su amiga, pero soy su mujer algunas noches de rockolas violentas.

Ni él, ni yo, podemos escapar de esas noches, y no vernos nunca más. Y no podemos ser más que eso que somos esa noche, porque estoy en un pedestal muy alto del cual no se me puede bajar. Y ahí, es cuando la palabra Amistad es una mierda.

Pero es la palabra que hay, ¿O no? Por no decir "Es lo que hay.."

Así pasa el día, pretendiendo encararlo de una vez, pretendiendo decirle lo que le digo en las rockolas, cuando no está suficientemente vivo como para entenderme. Es más, quizás por este motivo, es que le diga todo lo que le digo en las rockolas.
Mañana es otro día, y salimos de los cuartos de espejos como amigos que vienen de estudiar juntos de preparar algún final importante, que uno de los dos aprueba y otro no.

Y despedirse como extraños. Y ser durante semanas completos desconocidos que probablemIente, ni siquiera se extrañen.



Mañana día 4 es mi cumpleaños, tengo a mi ahijado internado, me duele la panza porque sé que voy a tener hambre de torta de chocolate, y me encuentro en la divina complejidad del ser. Ser o no ser. Agarra la cuchara, o no agarrar.
Tengo que agarrar, la torta va a estar muy rica, y es mi cumpleaños.


No tengo que agarrar, más ricos son sus abrazos que me hacen sentir tan chiquita.
La cuestión es que hay una meta más. Que nadie sienta asco de mí. Que nadie sienta pena de mí. Que él me mire diferente. No me importa si no es mi novio, si al final, queda como un recuerdo de la juventud, de amores locos y fumados. Que me mire diferente, y que se vaya de una vez.

Que en la puta vida me vuelva a sentir así.



1 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente Verónica... Deberías escribir un libro.

Publicar un comentario

Lo que soy

Verónika
Me llamo Verónika. Tengo 25 años. Soy profesora. Y también soy gorda.
Ver todo mi perfil
 
Gorda© Diseñado por: Compartidisimo